robaré tu cuerpo a la locura: todo lo que uno escribe es pasión

Jacobo Fijman (Rumania 1 898-Argentina 1 971) ha sido uno de los poetas que ha encarnado la poesía en todos los límites, como una especie de sacrificio en una búsqueda desmedida por la belleza y la verdad, aquella que seguirá siendo tan innombrable como el silencio.

Uno: Hay tres caminos insoslayables para los videntes. La iluminación, la locura o la transfiguración de ambas en una sola. Arthur Rimbaud, el gran desertor de la poesía, es el ejemplo más claro de haber vislumbrado la belleza y  su posterior renuncia total a esa visión. Aunque existen decenas de ensayos acerca de la actitud firme del poeta que, poco después de haber escrito Temporada en el infierno decide desaparecer por completo para la literatura y para sí mismo, existe este hecho de elegir la desaparición como forma de asumir su videncia. No hay un más allá después de haber visto qué voluntad está detrás del mundo, qué mecanismo secreto sostiene la realidad. Un salto hacia todo escepticismo y soberbia de haber descubierto la verdad en el lenguaje.

 

POEMA VI
Ha caído mi voz, mi última voz, que aún guarda mi nombre.
Mi voz:
pequeña líneas, pequeña canción que nos separa de las cosas.
Estamos lejos de mi voz y el mundo, vestidos de humedades
blancas.Estamos en el mundo y con los ojos en la noche.
Mi voz fría y sucia como la piel de los muertos.

 

Dos: “Sé que dentro de muy poco me voy a morir. Ya soy viejo y he sufrido lo suficiente. Pero tengo miedo de lo que me espera. No de la muerte porque ya estoy muerto en Cristo sino de que me abran la cabeza como hacen con todos los internos. ¡No quiero presentarme ante Dios cuando resucite con el cerebro dañado y chorreando sangre! Mi vida ha sido el estudio, la poesía, quiero estar hermoso digno. Además va a estar ella, la Virgen, la única que no se burló de mi amor, ni me rechazó”. Un periodista,  Zito Leman, roba un cadáver del manicomio. Entra furtivamente a la morgue y extrae el cuerpo para cumplir con su promesa. Jacobo Fijman murió de un edema pulmonar a los 72 años, dentro del centro psiquiátrico Borda, en Buenos Aires, donde vivió recluido por más de 28 años. Así termina el duro camino del olvido, después de haber realizado su aprendizaje interminable de encontrar la verdad a través de la belleza. Y aquella verdad que no es la certeza que todos ansían de manera desesperada para resolver sus dudas o sus grandes preguntas celestes, para sentarse cómodamente a mirar como los demás se entregan al desenfreno del engaño. No buscaba la verdad que liberaba, sino aquella que una vez insinuada, abría algo más terrible en el espíritu, una lucidez y conciencia sobre aquel mundo donde estaba inmerso, un teatro de simulacros y abismos. La travesía en los pliegues de una conciencia esquizo.        

Tres: En Nostalgia, una de las películas de Tarkovski, un hombre se prende fuego sobre un monumento mientras lee un mensaje que solo es escuchado por unos cuantos locos dispersos en una especie de escena de un cuadro de Botticelli. Esta especie de sacrificio fue encarnado en carne propia por el espíritu atormentado de Fijman: “…desde niño me llamaban ‘el poeta’. Mi cuerpo, muy temprano se acostumbró a alimentarse del dolor”. Esta actitud exaltada por los valores judeocristianos, va más allá al redescubrir la vocación del lenguaje. Un hombre que va en un viaje por las oscuras tinieblas de su noche única, para extraer desde esas ciénagas, donde pocos hombres se han atrevido atravesar,  la belleza más transparente e impoluta. Un sacrificio, que no nos redimirá por completo, pero que sí nos acercará a aquella visión ancestral que tenemos de la inocencia primordial que hemos perdido. Una variante de la belleza para los escépticos y desfascinados…

¿Qué significan los títulos de cada uno de sus libros?

Molino Rojo recuerda la demencia, el vértigo. Yo buscaba un título para esa obra que significara mis estados y reparé en un molinito viejo que tenía en la cocina. De color rojo. Para moler pimienta. Y ví en ese objeto todo lo que mi poesía quería expresar. Estrella de la Mañana, en cambio, se refiere a los estados místicos que yo había adquirido en esos años. Ya había sido bautizado, convirtiéndome a la religión católica, y quise expresar con ese título la encarnación de la verdad. En cuanto a Hecho de Estampas, yo trataba de volver a la filosofía escolástica. Y volver fundamentalmente a Aristóteles. Y en una visita al museo del Louvre quedé impresionado por los maestros clásicos, por su pintura religiosa. Cuando luego ví unas estampas de esos cuadros religiosos, las asocié a mis poemas. De ahí Hecho de Estampas.

Cuatro: ¿Cuál es esa demencia que se invoca en su poesía?

Es la demencia en sentido total. Hay formas que obedecen a los nervios centrales y otras a los periféricos. Y puede ser también un castigo. El que va a nacer elige ser bueno o malo. Eso tambien pasa hasta con las vacas. Ahora bien, la mayoría de los dementes tiene la médula desviada. Cualquier enfermedad, aún el cáncer, es estado de locura. Y hay incluso gente que se alegra de estar loca. La demencia debe ser vista desde un punto de referencia moral. Y a esa pobre gente que está en este hospicio, habría que darle buena comida; la comida es mala. Enseñarles a sentarse en la mesa, a no robar, a no blasfemar. Y cambiar fundamentalmente la higiene. En mi poesía invocaba la locura. Aquí se conoce la locura. Ya estaban anunciados mis sufrimientos. Yo soy el Jacobo Fijman que aparece en los textos de Notredamus. Y ese día vi como un puñal. Y me dije:”Quien sabe lo que van a creer de mí, quien sabe lo que van a hacer de mí”. Pero yo nunca he querido ser dictador. Ni matar a nadie. Soy un santo.

¿Se siente un enfermo mental?

No. Rotundamente. No. En primer lugar porque tengo intelecto, agente y paciente. Y mis obras prueban que no sólo soy hombre de razón, sino de razón de gracia. Los médicos no entienden esas cosas. Se portan fácilmente bien. Pero no pueden ser lo que no son. Simplemente toman la temperatura de la piel. Dan pastillas, inyecciones, como si se tratara de un almacén. Y olvidan que en el fondo es una cuestión moral. Y es que no conozco a nadie que pueda entender la mente. Sin embargo no los odio. Hacen lo que pueden. Lo terrible es que nos traen para que uno no se muera por la calle. Y luego todos nos morimos aquí.

 

CANTO DEL CISNE

Demencia:
El camino más alto y más desierto.
Oficios de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
Tosen las muecas
Y descargan sus golpes

Afónicas lamentaciones.
Semblantes inflados;
Dilatación vidriosa de los ojos
En el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
A lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quien llamar?
¿ A quien llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
Y ahorca mi gañote
Con sus enormes manos sarmentosas;
Y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!

TODO LO QUE UNO RECIBE ES PASIÓN

No soy enfermo. Me han recluido. Me consideran un incapaz. Quiénes son mis jueces…
Quiénes responderán por mí.
Hice conducta de poesía. Pagué por todo.
Sentí de pronto que tenía que cambiar de vida. Alejarme del mundo. Y me aislé. Me fui de todos, aun de mí…
Hoy es la demencia un estado natural.
Todas las palabras son esenciales. Lo difícil es dar con ellas.
El delirio son instantes. Puede durar toda la vida.
Mi poesía es toda medida.
El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.

COPULA
¡Nos unió la mañana con sus risas!
En las rondas del sol
canciones de naranjas.
Danzas de nuestros cuerpos
Desnudos- rojo y bronce.
El olor de la luz era sagrado:
Música de horizontes,
Espacio de paisajes-
Rojo y bronce-
Ruido de melodías,
Himno de soles,
Eternidad
Y abismo de la dicha
En la alegría loca de los vientos.
Canciones de naranjos
En la piedad de los caminos.
¡Todas las aguas del silencio
rompimos en la danza!
Dicha de los abrazos y los besos;
Toda la gloria de la vida
En nuestros pechos
Jadeantes y ligeros;
Nuestros cuerpos: auroras y ponientes
En la alegría loca de los vientos.
¡El corazón del mundo en nuestra boca!

Pintura de William Blake.

 

 

 

POEMA V
Yo estaba muerto bajo los grandes soles, bajo los grandes
Soles fríos.
A través de mi llanto
Oigo el agrio sudor de la precocidad.
Yo vuelvo sobre un musgo
Y las ciudades crecen a la aventura hasta la noche
Del estupor.
Miseria.
Dios pesa.
Me llaman vientos de mar.
Van y vienen en grandes cambios; se alargan
en saltos irritados
que apagan mi temblor, que exasperan los sueños.
Jamás podré seguir.
Yo me veo colgado como un cristo amarillo sobre
los vidrios pálidos del mundo.

RETRATO DE DOCTOR
Este aquí, seráfico leyente,
Trae la flor perfecta
Recibida en ejemplo de ser a ser,
De simples y compuestos,Y día temporal,
Unidos por el uno que nunca fue movido,
Por aquél que depura la imperfección perfecta.
Este aquí seráfico leyente,
Lleva la perfectísima, la perfección perfecta
Del color y la lumbre, del amor y la estrella.

LIBRO COMPLETO DE JACOBO FIJMAN:  molino rojo


año 165 d.N.

13Oct09

Este 15 de octubre se ¿conmemora? 165 años del nacimiento de uno de los filósofos que dividió la historia del pensamiento, reafirmando la vida y los nuevos valores para soportar la decadencia en la que ha caido el ser humano, bajo discursos totalitarios y racionales, de los cuales hasta el momento aun no nos hemos liberado. Gilles Deleuze escribe acerca de uno de los mitos presentes en la obra de Friedrich Nietzsche: el mito de Ariadna.

EL MISTERIO DE ARIADNA

G I L L E S  D E L E U Z E

¿Quién salvo yo sabe quién es Ariadna?”[i] Como otras mujeres están entre dos hombres, Ariadna está entre Teseo y Dionisos. Ariadna juega un rol esencial en la filosofía de Nietzsche, no solamente porque es la mujer o el Anima, sino porque ella está en el cruce de los conceptos principales de esta filosofía. En este sentido es ambivalente. 

Teseo parece ser el modelo de un texto de Zaratustra, libro II: “los sublimes”. El texto trata de los héroes, hábiles para descifrar enigmas, para frecuentar el laberinto y para vencer al toro. Este hombre sublime prefigura la teoría del hombre superior, en el libro IV: allí él es denominado “el penitente del espíritu”, nombre que se aplicará más tarde a uno de los modos del hombre superior (el Encantador). Y los caracteres del hombre sublime coinciden en general con los atributos del hombre superior: su espíritu de seriedad, su pesadez, su afición a llevar cargas, su desprecio por la tierra, su incapacidad para reír y para jugar, su propósito de venganza. 

Se sabe que en Nietzsche, la teoría del hombre superior es una crítica que se propone denunciar la mistificación más profunda o más peligrosa del humanismo: el hombre superior pretende llevar la humanidad hasta la perfección, hasta la culminación. Pretende recuperar todas las propiedades del hombre, superar las alienaciones, realizar el hombre total, poner al hombre en lugar de Dios, hacer del hombre una fuerza que afirma y que se afirma. Pero en verdad, el hombre, siendo superior, no sabe del todo lo que significa afirmar. Presenta de la afirmación una caricatura, un ridículo disfraz. Cree que afirmar es llevar, asumir, soportar una prueba, tomar el peso de una carga. La positividad la evalúa según el peso que soporta; confunde la afirmación con el esfuerzo de los músculos tensos [ii] ¡Es real todo lo que pesa, es afirmativo y activo todo lo que soporta! Así los animales del hombre superior son el asno y el camello, bestias del desierto, habitantes de la superficie desolada de la tierra y que saben cargar [iii]. El toro es vencido por Teseo, hombre sublime y superior. Pero Teseo es muy inferior al toro, no le llega a los talones: “Debería hacer como el toro, y su felicidad debería tener olor a tierra y no a desprecio de la tierra. Quisiera verlo semejante al toro blanco que resopla y muge delante del arado; y su mugido debería cantar la alabanza de todo lo terrestre… Dejar los músculos distendidos y la voluntad desuncida, eso es lo más difícil para vosotros los sublimes” [iv]. El hombre sublime o superior ignora que afirmar no es cargar, uncir, asumir lo que es, sino al contrario desligar, liberar, descargar. No cargar la vida bajo el peso de los valores superiores, incluso los heroicos, sino crear valores nuevos que sean los de la vida, que hagan de la vida lo ligero o lo afirmativo. “Es necesario que desaprende su voluntad de heroísmo, que se sienta a sus anchas sobre la altura y solamente subido a las alturas”. Teseo no comprende que el toro (o el rinoceronte) posee la verdadera superioridad: prodigiosa bestia ligera en el fondo del laberinto, pero que también se siente a sus anchas sobre la altura, bestia que desliga y que afirma la vida.

 

Según Nietzsche la voluntad de poder tiene dos tonalidades: la afirmación y la negación; las fuerzas tienen dos cualidades: la acción y la reacción. Lo que el hombre superior presenta como la afirmación, es sin duda el ser más profundo del hombre, pero es solamente la extrema combinación de la negación con la reacción, de la voluntad negativa con la fuerza reactiva, del nihilismo con la mala conciencia y el resentimiento. Estos son los productos del nihilismo, las fuerzas reactivas que resisten. De ahí la ilusión de la falsa afirmación. El hombre superior está necesitado de conocimiento: pretende explorar el laberinto o el bosque del conocimiento [v]. Pero el conocimiento es solamente la máscara de la moralidad; el hilo en el laberinto y el hilo moral. La moral a su vez es un laberinto: máscara del ideal ascético y religioso. Del ideal ascético al ideal moral, del ideal moral al ideal del conocimiento: es siempre la misma empresa que persigue, la de matar al toro, es decir negar la vida, aplastarla bajo un peso, reducirla a sus fuerzas reactivas. El hombre sublime no tiene más necesidad de Dios para sojuzgar al hombre. Ha reemplazado a Dios por el humanismo; el ideal ascético por el ideal moral y el conocimiento. El hombre se inviste de si mismo en nombre de valores heroicos, en nombre de valores del hombre. 

 En tanto que Ariadna ama a Teseo participa de esta empresa de negar la vida. Bajo sus falsas apariencias de afirmación, Teseo es el poder de negar, el Espíritu de la negación. Ariadna es el Anima, el Alma, pero el alma reactiva o la fuerza del resentimiento. (Es por lo que, en Zaratustra, la admirable canción de Ariadna está puesta en boca de uno de los representantes del hombre superior: el Encantador, el más apto para travestirse, para disfrazarse de mujer, “penitente del espíritu”, que carga precisamente el espíritu de venganza merced a un alma llena de resentimiento y de mala conciencia) [vi] Ariadna es la que experimenta el resentimiento contra su hermano el toro. En toda la obra de Nietzsche irrumpe una apelación poética: desconfiemos de la hermana. Es Ariadna quien tiene el hilo en el laberinto, el hilo de la moralidad. Ariadna es la Araña, la tarántula. [vii]. Nietzsche lanza un llamado “colguémosla de este hilo” [viii]. El hará que Ariadna realice esta profecía. (En ciertas tradiciones Ariadna abandonada por Teseo, se sirve del hilo para ahorcarse.) ¿Pero qué significa Ariadna abandonada por Teseo? Que la combinación de la voluntad negativa y de la forma de reacción, de espíritu de negación y del alma reactiva, no es la última palabra del nihilismo. Viene el momento en que la voluntad de negación rompe su alianza con las fuerzas de la reacción, las abandona y al mismo tiempo se vuelve contra ellas. Ariadna se ahorca. Ariadna quiere morir. Ahora bien, éste es el momento fundamental (“medianoche”) que anuncia una doble trasmutación, como si el nihilismo completo dejara lugar a su contrario: las fuerzas reactivas al ser ellas mismas negadas, devienen activas; la negación se convierte, deviene súbitamente afirmación pura, forma polémica y lúdica de una voluntad que afirma, y pasa a servir de excedente de la vida. Nuestro objetivo no es analizar esta transmutación del nihilismo, esta doble conversión, sino investigar solamente cómo el mito de Ariadna la explica. Abandonada por Teseo, Ariadna siente que Dionisos se aproxima. Dionisos-toro es la afirmación pura y múltiple, la verdadera afirmación, la voluntad afirmativa: él no soporta nada, no se carga de nada, sino aligera todo lo que vive. Sabe hacer lo que el hombre superior ignora: reír, jugar, danzar, es decir afirmar. El es lo ligero, que no se reconoce en el hombre, sobre todo en el hombre superior, sino solamente en el superhombre, en otra cosa que el hombre. Era necesario que Ariadna fuera abandonada por Teseo: “Este es el secreto del Alma: cuando el héroe la ha abandonado, se acerca a ella en sueños el superhéroe” [ix]. Bajo la caricia de Dionisos el alma deviene activa. Ella era pesada con Teseo, pero con Dionisos se aligera y descargada, delgada, se eleva hasta el cielo. Aprende que, lo que tiempo antes cría una actividad, no era más que propósito de venganza, desconfianza y vigilancia (el hilo), reacción de la mala conciencia y del resentimiento; y, más profundamente, lo que ella creía una afirmación no era más que una mascara ridícula una manifestación de la pesadez, una manera de creerse fuerte porque se soporta y asume. Ariadna comprende su decepción: Teseo no era un verdadero griego, era, antes bien, un suerte de alemán avant la letrre muy pesado (cf. Teseo-Wagner, Ariadna-Cósima, Nietzsche-Dionisos). Nietzsche quiere explicar así la decepción suprema: encontrar un alemán, cuando se creía encontrar un griego [x]. Pero Ariadna comprende su decepción en un momento en el que ya no se preocupa más: Dionisos, que es un verdadero griego, se acerca; el Alma deviene activa, al mismo tiempo que el Espíritu revela la verdadera naturaleza de la afirmación. Ahora la canción de Ariadna adquiere todo su sentido: transmutación del Ariadna en la proximidad de Dionisos, Ariadna es el Anima que corresponde al Espíritu que dice sí [xi].

 ¿Por qué Dionisos tiene necesidad de Ariadna o de ser amado? El canta una canción de soledad, reclama una novia [xii]. Es que Dionisos es el dios de la afirmación; ahora es necesaria una segunda afiración para que la afirmación sea ella misma afirmada. Es necesario que ella se desdoble para poderse redoblar. Nietzsche distingue bien las dos afirmaciones cuando dice: “Eterna afirmación del ser, eternamente yo soy tu afirmación” [xiii]. Dionisos es la afirmación del ser, pero Ariadna, la afirmación de la afirmación, la segunda afirmación o el devenir activo.

 (…) Todos los símbolos de Ariadna cambian de sentido cuando se relacionan a Dionisos en lugar de ser deformados por Teseo. No solamente la canción de Ariadna deja de ser la expresión del resentimiento, para ser una búsqueda activa, una pregunta que ya afirma (¿Quién eres… Soy yo lo que quieres? ¿Enteramente yo?”) Pero el laberinto no es más el laberinto del conocimiento y de la moral; el laberinto no es ya el camino donde penetra tendiendo un hilo, el que va a matar al toro. El laberinto ha devenido el toro blanco mismo. Dionisos-toro: “Yo soy tu laberinto”. Más precisamente, el laberinto es ahora el oído de Dionisos, el oído laberíntico. Es necesario que Ariadna tenga oídos como los de Dionisos, para entender la afirmación dionisíaca, pero también que responda a la afirmación en el oído de Dionisos mismo. Dionisos dice a Ariadna: “Tienes pequeñas orejas, tienes mis orejas, vierte ahí una palabra pensada, si”. Aun Dionisos llega a decirle a Ariadna, jugando: “¿Por qué tus orejas no son más largas?” Dionisos le recuerda así sus errores, cuando amaba a Teseo: ella creía que afirmar era cargar un peso, hacer como el asno. Pero en verdad Ariadna con Dionisos, ha adquirido pequeñas orejas: la oreja redonda propia del eterno retorno.

El laberinto no es más de arquitectura, ha devenido sonoro y músico. Fue Schopenhauer quien definió la arquitectura en función de dos fuerzas, las de cargar y las de ser cargado, soporte y carga, incluso si tienden a confundirse. Pero la música aparece cuando Nietzsche se separa cada vez más del viejo embustero Wagner, el encantador: ella es lo Ligero. ¿No testimonia toda la historia triangular de Ariadna una levedad antiwagneriana, más cercana a Offenbach y a Strauss que a Wagner? Lo que es esencialmente propio de Dionisos músico es hacer saltar los techos, hacer oscilar las vigas [xiv]. Sin duda hay algo ahí de la música de Apolo, y también de la de Teseo; pero es una música que divide según los territorios, los medios, las actividades, las costumbres: canto de trabajo, canto de marcha, canto de danza, canto para el descanso, canto para beber, canto de cuna…, casi pequeñas “cantinelas”, cada una con su peso. Para que la música se libere será necesario pasar al otro lado, donde los territorios tiemblan, las arquitecturas se hunden, las costumbres se confunden, donde se libera un poderoso canto de la Tierra, el gran ritornello que transforma y hace regresar todos los aires que ella traslada. Dionisos no conoce otra arquitectura que la de los caminos y las travesías. ¿No era esto ya lo propio del lied, salir del territorio a la llamada del viento de la tierra? Todos los hombres superiores dejan su dominio y se dirigen hacia la gruta de Zaratustra. Pero solo el ditirambo se extiende sobre la tierra y la desposa. Dioniso no tiene ya territorio porque él está sobre la tierra por doquier. El laberinto sonoro es el canto de la tierra, el Ritornello, el eterno retorno en persona.

Pero ¿por qué oponer los dos lados como lo verdadero y lo falso? ¿No son estos lados el mismo poder de lo falso y no es Dionisio un gran embustero, el más grande “en verdad”, el Cosmopolita? ¿El arte no es la más alta potencia de lo falso? Entre lo alto y lo bajo, de un lado al otro, hay una diferencia considerable, una distancia que debe ser afirmada. Es que la araña rehace siempre su tela, y el escorpión no cesa de picar; cada hombre superior está fijado a su propia proeza que respeta como un número de circo (es por esto que el libro IV de Zaratustra está organizado a la manera de una galería de Incomparables de Raymond Roussel, o de un espectáculo de marionetas, o de una opereta). Es que cada uno de estos mimos tiene un modelo invariable, una forma fija, que siempre se puede denominar verdadera, aunque se tan “falsa” como sus reproducciones. Como el falsificador en pintura: lo que él copia del pintor original es una forma determinable tan falsa como las copias; lo que él libera es la metamorfosis o la transformación del original, y la imposibilidad de asignarle un forma arbitraria, esto es la creación. Es por lo que los hombres superiores no están sino en el grado más bajo de la voluntad de poder: “¡pueden los mejores de ustedes pasar al otro lado!”. Con ellos la voluntad de poder representa solamente un querer-engañar, un querer-conquistar, un querer-dominar, una vida enferma debilitada que requiere prótesis. Sus roles mismos son prótesis para tenerse en pie. Solo Dionisos, el artista creador, alcanza el poder  de metamorfosis que lo hace devenir, testimoniando una vida surgente: lleva el poder de lo falso a un grado que no se efectúan más en la forma, sino en la transformación. La voluntad de poder es como la energía, se llama noble aquella apta para transformarse. Son viles o bajas aquéllas que no saben más que disfrazarse, travestirse, es decir, toma una forma y atenerse siempre a la misma forma.

Pasar de Teseo a Dionisos es para Ariadna cuestión de salud y de curación. Para Dionisos también. Dionisos tiene necesidad de Ariadna. Dionisos es la afirmación pura; Ariadna es el Alma, la afirmación desdoblada, el “si” que responde al “si”. Pero desdoblada, la afirmación retorna a Dionisos como afirmación que redobla. En este sentido el Eterno Retorno es el producto de la unión de Dionisos y Ariadna. En tanto que Dionisos está solo tiene todavía miedo del pensamiento del Eterno Retorno, porque teme que éste restituya las fuerzas reactivas, la empresa de negar la vida, el hombre pequeño (sea él superior o sublime). Pero cuando la afirmación dionisíaca encuentra su pleno desarrollo en Ariadna. Dionisos a su vez aprende una cosa nueva: que el pensamiento del Eterno Retorno consuela al mismo tiempo que es selectivo. No hay Eterno Retorno sin una transmutación. Ser del devenir, el Eterno retorno es el producto de una doble afirmación, que hace volver lo que se afirma y no hace devenir más que aquello que es activo. Ni las fuerzas reactivas ni la voluntad de negar retornarán: son eliminados por la transmutación, por el Eterno Retorno que selecciona. Ariadna ha olvidado a Teseo, no es más que un mal recuerdo. Teseo jamás volverá. El Eterno Retorno es activo y afirmativo; es la unión de Dionisos y Ariadna. Es por lo que Nietzsche lo compara, no solamente la oreja circular, sino también con el anillo nupcial. El laberinto es el anillo, la oreja, el Eterno Retorno mismo; es aquello que es activo y afirmativo. El laberinto no es más el del conocimiento y la moral, sino el de la vida y del ser como viviente. En cuanto al producto de la unión de Dionisos y Ariadna, éste es el superhombre o el superhéroe, el opuesto al hombre superior. El superhombre es el viviente de las cavernas o de las cimas, e único niño que se hace desde la oreja, el hijo de Ariadna y el Toro. 

Gilles Deleuze

 

Articulo aparecido en Magazine Littéraire, Nº 298, 1992

 

——————————————————————————–

[i] Ecce Homo, “Así habló Zaratustra, 8”

[ii] Zaratustra, III, “Del espíritu de la pesadez”. Y Más allá del bien y del mal, 213: “Pensar y tomar en serio, tomar con gravedad una cosa, es todo uno para ellos, ellos no tienen otra experiencia”.

[iii] Sobre el camello y el asno y la falsa afirmación, cf. Zaratustra

[iv] Zaratustra, II, “Los sublimes”

[v] Idem.

[vi] Zaratustra, IV, “El encantador”.

[vii] Sobre la araña y su hilo, métafora frecuente en Nietzsche, cf. sobre todo Genealogía de la moral, III, 9

[viii] Voluntad de poder, III, 408.

[ix] Zaratustra, II, “Los sublimes”

[x] Fragmento de un prefacio para Humano, demasiado humano, 10. Cf. también la intervención de Ariadna en Voluntad de poder, II, 226.

[xi] Cf. Ditirambos dionisíacos.

[xii] Zaratustra, II, “El canto de la noche”

[xiii] Ditirambos dionisíacos, “Gloria y eternidad”

[xiv] Cf. Marcel Detienne, Dionisos a cielo abierto. Ed. Hachette. p. 80-81.

 

 

 


insomnio

07Oct09

 

  

Se aprende más en una noche en vela que en un año de sueño.

Emil M. Cioran

             Ella duerme. Necesita olvidar por unas horas su pequeño infierno. A veces trata de encerrarse en una serie de ideas anodinas y sin consistencia, pensamientos casi infantiles para espantar la depresión. Por la tarde, Maya me comentó por enésima vez el viaje con su ex esposo europeo por España, Francia y Bélgica. Me revelaba, con un movimiento exagerado de sus manos, lo caro que cuesta unas gafas Armani y que ella los deseaba y… yo me inclinaba hacia ella, acariciándole la cicatriz de su vientre con mis labios.

 Enciendo el televisor. Matanzas civilizadas. Talk show: Mi hijo no me quiere porque estoy enamorado de su mejor amigo, dice un transexual. La hiena hembra es la que domina en el grupo. El zapping dura más de una hora hasta detenerme definitivamente en una película sobre Alma Mahler. Trato de concentrarme en la película y en la música mientras una cucaracha recorre confundida la pantalla, posándose en el rostro de la mujer y luego yendo hacia el rostro del compositor que extrañado se sienta en un mueble antiguo. Estos bichos han invadido el departamento, no existe ningún lugar donde no encuentre una. Levanto un libro, una olla, un pedazo de pan o una cortina y veo como esos seres buscan refugio en otro lugar oscuro. Aunque la comparación es bastante asquerosa, creo que ella y yo también nos buscábamos para encontrar esa oscuridad que nos ocultase del tedio, del dolor de vernos reflejados en los espejos completamente solos y sin ningún simulacro de afecto.

Antes de conocernos, yo no necesitaba a nadie y Maya necesitaba a todos.  Yo no tenía empleo, me dedicaba a beber casi todos los días y a fumar marihuana, no estaba desencantado — como algunos llamaron a las generaciones equis o zetas que soportaron las caídas en la década de los noventa. Nunca esperé nada del mundo, no me debía nada y yo no tenía ninguna deuda pendiente con él. Sólo trataba de encontrar algún tipo de iluminación repentina en la ciudad, contemplar la ruina de las horas y de los edificios y de la humanidad entera. En este viaje de desarreglos y excesos, una noche aparecí tendido en un cuarto oscuro junto a  una mujer que me contaba la Gran Historia de su vida. (La bestia había encontrado el centro del laberinto. El minotauro muerto infinitas veces en la noche, ahora se había liberado de su asesino y rondaba en busca de las velas negras de la muerte.) . Cuando desperté, Maya había desaparecido. Nada, ningún rastro de ella. Abrí la puerta del cuarto y no reconocí la calle ni el edificio donde estaba y bajé sin prisa de la azotea. Todas las puertas de los pasillos estaban cerradas.  Sólo se oía el rumor de una ciudad saliendo del letargo, cocinas encendidas, una tos persistente, murmullos irreconocibles detrás de las paredes y una canción de Sabina en alguna radio, el soundtrack perfecto para esta mañana.

 

Durante el insomnio el tiempo se convierte en una masa amorfa de segundos muertos. Instantes que caen como fragmentos de cristales rotos contra nosotros, dejando heridas abiertas sobre otras heridas. La realidad se transforma en un lugar donde nada es ilusión ni sueño ni pesadilla. La asfixia es una claridad brutal. Nos desnuda para canibalizar  las esperanzas más estúpidas que se acumulan durante el día y, poco a poco, se encarnan en la mente como un instinto básico más. Los somníferos ya no sirven.

 

Y mientras yo luchaba inútilmente y sin armas contra las noches en blanco,  Maya dormía invadida por sueños atroces. A veces dormía casi todo el día.

Hoy se levantó sobresaltada, gritando una frase que no pude captar del todo. Y repetía: no, no, no. Apoyada sobre su brazo derecho, me buscaba para abrazarme. Ya pasó, le digo, sólo fue una pesadilla. Lloró. A mí siempre me incomodó ver a las personas con lágrimas en los ojos, no sé qué decirles, me siento tan lejano a los dolores ajenos e incluso a los míos, que  sólo atino a quedarme callado, y eso hice frente a Maya.  Mi madre me persiguió para matarme, me insultaba cosas obscenas, me decía puta de mierda, me liberaré de tí, y me apuntaba con un revólver. Maya creía en sus sueños, tenían el mismo peso que la realidad. A mí me buscó porque en uno de sus sueños yo le inspiraba serenidad. Y con esa convicción con la que decidió enredarse conmigo, ahora pensaba que su madre sentía más que un simple odio hacia ella. Su madre deseaba verla muerta. Aniquilarla por ser parte de una frustración mayor. No traté de persuadirla de esa idea. Duerme, le dije,  mañana hablaremos. Y, si deseas, llamaremos a tu madre.

 

             Marqué el número. No era una emergencia pero mi sugerencia mecánica fue tomada en serio y deseó que cogiese el teléfono en ese instante. Quería oír a su madre.  O mejor dicho, oír la confirmación del deseo mortal. Miré el reloj. Las dos y cuarto.  Después de la granputeada por el auricular, y el a mí qué mierda me importa qué le pase a ella a esa hora, me escuchó.

— ¿Le desea la muerte? — y enfaticé con una voz grave—, ¿ sí o no?

— A esta hora los estrangularía a los dos, imbécil.

Y  colgó el teléfono con violencia.

— Creo que tienes razón, le dije a Maya.

Pero ella ya se había quedado dormida otra vez.

 Su cuerpo desnudo yace inmóvil, iluminado apenas por un hilo de luz amarilla que penetra desde la calle. A los veintisiete, Maya ya no tenía un cuerpo espléndido. Sus tetas  fláccidas  chorreaban a ambos lados de su pecho como dos frutas a punto de secarse y su vientre había quedado marcado por el desgarrón de su primer embarazo. Cuando yo era más joven, me fascinaba ver las formas grotescas de las putas que trabajaban en el centro de la ciudad. Tenía un gusto por la inevitable ruina de todo ser viviente. Era un placer obsceno que no tenía nada de erótico; negaba el cuerpo mediante la fealdad de esos colgajos de carne. Con Maya ahora era distinto — aunque debo admitir que me fascina la cicatriz de casi doce centímetros  en el borde de su pubis—, en ella buscaba la confirmación de mi cuerpo a través de sus gemidos y sus frases “soy tu perra” y “mi concha sólo es tuya”, de mi imposibilidad para sentir un mínimo de afecto, del aburrimiento después de venirme dentro de ella por segunda vez en menos de quince minutos y, la razón más fuerte, el desamparo mutuo de nosotros mismos.

            Y el final nunca era distinto.

Silencio.

 

(El hilo de Ariadna se rompe. La bestia husmea las afueras de los edificios. Está en una ciudad extraña llena de humaredas, una ciudad en llamas donde su grito se confunde con los ruidos de los automóviles. La noche se prolonga más allá de los muros. Y acostumbrado a los laberintos, se introduce en un departamento donde la carne arroja un olor  acre y  animal. Sigue el rastro. En una habitación, una sombra se mueve sobre un colchón en el piso. La Mujer abre su vulva llena de fluidos y lo llama con su mirada de pantera. Se restriega contra su cuerpo y el sudor se confunde con su piel de bestia en un encuentro salvaje entre  sábanas de látex. Retuercen sus cuerpos y gimen. Ella lame la sangre de sus manos. Orina. Frota su rostro contra las paredes; jadea. Se entrega a una danza frenética, el semen la inunda por dentro… engendrando

 la noche,

el insomnio

y la pesadilla).

 

Las palabras abren agujeros negros. Son como los sentimientos, quieren devorarlo todo, absolutamente todo, hasta dejarnos vacíos en un callejón infinito, que es mucho peor a uno sin salida.

 

Dejo el papel en blanco sobre la mesa. No deseo construir puentes en medio del abismo. Si escribiese una sola letra hubiese significado demasiado. Maya anda obsesionada con los enigmas y acertijos de la vida cotidiana. Cree en cualquier cosa que le pueda servir para apoyarse y seguir soportándose. Hace unos meses, un chamán le dijo que  vio en ella una sombra oscura que le impedía salir de su estado caótico. Eso no era muy difícil de reconocer en ella, su rostro estaba marcado por la desesperación. Le ofreció una limpieza del espíritu, por un precio bastante razonable y que incluía todos los mejunjes necesarios para la purificación de su futuro. Y después de la limpia, amiga, te irá bien todo, en el amor, y cuando dijo esto, el gordo sudoroso que fingía de sabio me miró como a un desconocido en ese futuro que le auguraba a ella, sí y en el amor, amiga. Anduvo varios días con esa idea de la sombra que la perseguía. Necesitaba con urgencia los trescientos soles para cambiar su vida. No desistió de ello hasta que se enteró de la captura del curandero que había matado a una chica de quince años en un aborto fallido; es una señal, me dijo cuando volvió al departamento con trescientos soles prestados y un vídeo de  Las Horas. A la mañana siguiente la encontré tirada en el suelo, lloraba desconsoladamente. No podía matarse. Desde que estuvo internada por unos meses en el Larco Herrera, hace casi diez años, no había intentado ni siquiera una vez quitarse la vida. Y mucho menos podía alejarse de sus errores. “ Alguien tiene que morir para que otros puedan vivir”, decía a cada rato como un mantra, e incluso lo anotó con unas letras grandes y azules encima de la cabecera de la cama para que yo no lo olvidase.

 

( Por varios meses se nutrió de la leche rancia de sus  tetas.

   Se emborrachó en las cantinas más podres, sin saciarse. Vio su muerte y su vida fuera del laberinto creado por el ingenio de un solo hombre que ahora fabricaba, en las afueras de las ciudades , extraños artilugios para asesinar…)

 

5 y 45 de la mañana. Aun no amanece. Tomo las llaves de la cartera de Maya. Doblo el papel en cuatro partes y  lo meto al bolsillo. Antes de salir, enciendo la luz de la cocina y decenas de cucarachas, enormes marrones blancas lechosas pequeñas diminutas, todas se escabullen hacia los rincones. Entro a la habitación. Veo el techo decorado con estrellas que brillan en la noche y la tela indígena que clavé en la ventana para que la oscuridad nos protegiera de la luz. Sé que nunca podré sacarla de allí. Está demasiado acostumbrada a sus terrores, a sus sobresaltos por la madrugada, que cualquier intento por liberarla sería inútil.

 No siento nada aparte de un deseo irrefrenable de acariciarle la cicatriz mientras recuerdo que mi madre murió segundos antes de ser extraído de su vientre.  Me quedo inmóvil por un instante frente a la cama. No quiero levantarla. Camino sin zapatos hasta la puerta. Y mientras bajo las escaleras escucho un gemido dentro de la habitación.

 Creo que hoy dormiré todo el día. 

(2005)

imagen: Lying by the Rags. Lucian Freud. 1989-90

1

Hemos mirado el mundo desde nuestras vitrinas mentales. Hemos resuelto asesinar al animal que somos en pro del animal que seremos, un animal zambulléndose en un mar de información y tecnología, un animal cibernético. Hemos deseado vencer a la muerte mediante el desprecio a nuestro cuerpo, hemos razonado empecinadamente en separarnos por completo de esta carne que agoniza, para vivir el sueño eterno de un cyborg o de un hombre criogenizado en celdas de nitrógeno. 

2 

El mundo es el monopolio de tánatos. Un campo de batalla. Las 64 mutaciones del i ching. Un árbol dentro de un enorme invernadero donde existen sobre infinitas cruces cientos de hombres con los ojos devorados por aves carroñeras. La única sabiduría. La infinita estupidez.

¿ dónde arrojarás las monedas 23 veces en tu travesía?   

3 

El mundo según Lao Tsé. Jesucristo. Mahoma. Atila. Schopenhauer. Mozart. El mundo infinitas veces dentro de un torrente de belleza y sangre que escapa a borbotones detrás de los muros de una ciudad que ha descubierto por dentro la hemorragia. El mundo según Mc Donald’s. Levi’s. Bush dentro de una paisaje de Brueghel. Kalashnikov y cia. El mundo es mi mercado, nuestro mercado, en las manos de monsanto y otra cia…Hemos mirado el mundo desde nuestras vitrinas… y no todo lo que es verde es natural…

 

(el monopolio criminal de la transnacional Monsanto, que es como la enésima plaga que se asoma sobre el mundo como una gigantesca sombra que arrojará una nueva forma de langostas que asolará todo lo que crece fuera y dentro de nosotros…campos manipulados genéticamente y mutando a especie nativas, hombres suicidándose ante la ruina originada por monsanto, leche contaminada, hombres con enfermedades crónicas viajando en el veloz tren de la muerte, el incremento de los productos transgénicos:de especies mutantes: la anti ética: la voracidad del leviathan tragándose a sí mismo…)

El mundo según Monsanto (2008)

Director: Marie-Monique Robin
Título original: Le monde selon Monsanto
Año: 2008
País: Francia
Duración: 109′
Documental subtitulado en español. Introducción en francés.

 


debry01

A GILLES DELEUZE…

Diccionario, s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil.(Ambrose Bierce)

 1. El placer de las cárceles y definiciones.

 En un universo donde la palabra se ha tranformado en una hoja de ruta para conocer un pedazo de nuestro mundo a través de la convención del concepto, de la luz sobre la oscuridad donde todos estamos arrojados y es preciso tener una pequeña lámpara incandescente para no sentirnos extraviados. El hecho de nombrar lo que podemos atrapar con nuestra desesperación, nos ha ahorrado un poco de angustia ante el hecho de existir en un mundo sin ningún tipo de nexo o fin en sí mismo. Ante este desconcierto de conceptos aparecen muchos diccionarios, únicos en su especie, que nos brindan un ir más allá de los viejos conceptos que se mantienen suspendidos en nuestra idea de Mundo, como si fuese una ventana en la ruina de la precaria concepción de nuestra mente.

El Diccionario Filosófico de Voltaire hizo un lúcido recorrido que consideró importante sobre la filosofía.

CONTRADICCIONES. Los hombres son en todas partes igualmente locos, dictan leyes conforme las necesitan, como reparan las brechas de las murallas. En unas partes los hijos primogénitos quitan todo lo que pueden a los segundones, en otras partes los hijos heredan lo mismo. Unas veces la Iglesia consiente el duelo, otras lo anatematiza. Se han visto excomulgados igualmente los partidarios y los enemigos de Aristóteles, los que llevaban el cabello largo y los que lo llevaban corto. Sin embargo, el mundo subsiste como si estuviera todo bien ordenado, nuestra naturaleza tiende a la irregularidad; nuestro mundo político es como nuestro globo, algo informe que se conserva siempre. Sería una locura pretender que las montañas, los mares y los ríos, trazasen figuras regulares; pero sería locura mayor exigir que los hombres fueran perfectamente sabios Eso equivaldría a querer dar alas a los perros y cuernos a las águilas. (Diccionario Filosófico. Voltaire)

ENCICLOPEDIA DE LA BESTIA HUMANA. Gustave Flaubert decidido a acumular en su Diccionario de Lugares Comunes, los yerros de nuestra convivencia humana, donde poco a poco, registró durante su vida decenas de conceptos que se transforman en lugares comunes tan corrosivos como una gota de ácido cuando se le arranca de esos lugares donde todos discurren y se lo coloca frente a todos, exponiendo nuestras miserias humanas. ” Todo el mal proviene de nuestra gigantesca ignorancia”.

Arte.- Lleva al hospital; y lo peor es que no sirve de nada, pues se lo reemplaza por la mecánica, que produce ,mejor y más rápido. 

Artistas.- Todos farsantes. Ponderar su desprendimiento (obsoleto).  Asombrarse de que se vistan como todo el mundo (obsoleto). Ganan sumas fabulosas, pero las tiran por la ventana. Se los invita con frecuencia a cenar afuera. La mujer que es artista no puede resultar sino una rarnera. Lo que hacen no se puede llamar trabajar. 

Imbéciles.- Quienes no piensan como uno.

Ruinas.- Provocan ensoñaciones y otorgan poesía a un paisaje.

Y otro de los escritores que han hecho de los conceptos unos dardos llenos de humor negro fue Ambrose Bierce, uno de los narradores eclipsados por la figura de Edgar Allan Poe. Bierce con su Diccionario del Diablo demostró que los misántropos gozan de un buen humor a prueba de cualquier seriedad de académicos y amargados inútilmente. 

Abstemio. s. Persona de carácter débil, que cede a la tentación de negarse un placer. Abstemio total es el que se abstiene de todo, menos de la abstención; en especial, se abstiene de no meterse en los asuntos ajenos.

Amor, s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal. Esta enfermedad, como las caries y muchas otras, sólo se expande entre las razas civilizadas que viven en condiciones artificiales; las naciones bárbaras, que respiran el aire puro y comen alimentos sencillos, son inmunes a su devastación. A veces es fatal, aunque más frecuentemente para el médico que para el enfermo.

Autoestima, s. Evaluación errónea.

Idiota, s. Miembro de una vasta y poderosa tribu cuya influencia en los asuntos humanos ha sido siempre dominante. La actividad del Idiota no se limita a ningún campo especial de pensamiento o acción, sino que “satura y regula el todo”. Siempre tiene la última palabra; su decisión es inapelable. Establece las modas de la opinión y el gusto, dicta las limitaciones del lenguaje, fija las normas de la conducta.

Venganza, s. Roca natural sobre la que se alza el Templo de la Ley.

2. Más allá de la definición. El abecedario de Gilles Deleuze. Alegría.

 

Gilles_Deleuze_2_H-737107

Deleuze. Simplemente ha cerrado el siglo veinte, aunque murió antes de llegar a la década de los noventa, con la fascinación humana de la fascinación, con una serie de entrevistas realizadas con un carácter póstumos. Es decir, solo después que muriese trasmitirían o divulgarían la serie de programas acerca de cada letra del abedecedario.

Después de morir por voluntad propia arrojándose desde la ventana de un edificio, se difundió este abecedario de Deleuze, del filósofo que no se quedó en los límites de la definición, sino que se arriesgo a saltar la valla en la que nos hemos encerrado después de los desconciertos de nuestra desesperación.

“Evitemos las pasiones tristes y vivamos con alegría para alcanzar nuestra máxima potencia…” Spinoza.

Deleuze habla de la alegría…

 

 


libro de poemas publicado en agosto del 2007 (editorial zignos- Lima, Perú), en la colección País Imaginario. DESCARGAR EL LIBRO AQUÍ: oxido.pdf 

a mis amigos …

“… es una crónica de un tiempo que aún no existe, o si está acá no lo hemos visto, y por eso justamente este libro es una cartografía de un mapa humano, intrincado y revelador, un cuerpo sin órganos pero con tantas trayectorias de bala como de pluma. La realidad no es más que una suma de sustancias químicas y hormonales, de allí que la voz que vive en estos poemas se atraviese en todos los caminos que este libro abre. Óxido es una obra valiente, honesta, lúcida e interesante desde donde se la mire, y quizá por estas características es que esta poética descentrada y fragmentaria hasta el paroxismo pueda ser una experiencia del óxido para los viejos armatostes y armaduras de la poesía, o incluso la descomposición del material químico de la misma tinta y papel como materialidades del poema.”HÉCTOR HERNÁNDEZ MONTECINOS  
 
portada original del libro. foto e imagen de portada: óscar alarcón

portada original del libro. foto e imagen de portada: óscar alarcón

 ”Jorge Hurtado ha penetrado al submundo para purificarse, en su travesía ha ido marcando con sus dedos los filos con los que ha rasgado sus nervios, de allí que la estructura de Óxido sea una propuesta del sobresalto, un libro que resume toda la poética de la urbe, esa ciudad que durante los años noventa marcó a estos ángeles oscuros, a estos pasajeros de la noche que yacen ahora como los personajes de estas visiones apocalípticas. Aquí están todas las propuestas que leímos como islas a fines del siglo XX, pero Hurtado las trasciende y con ello se salva, su discurso entonces se convierte en la poética de un sobreviviente. Óxido es un libro como golpe: un certero derechazo que se instala a traición. Óxido será una llave hacia lo espeluznante, un reflejo mortal para los ojos que se acerquen a sus páginas.” HAROLD ALVA 

 

portada tentativa.

Amalia Gieschen: ¿Qué relación encuentran entre la realidad y la poesía y cómo te llevas con eso?

Jorge Hurtado: La realidad es una cárcel imposible, como el lenguaje. Lo importante no es aprehenderla ni decodificarla, sino percatarnos cómo funciona ese mecanismo donde cada uno de nosotros inventará su posibilidad vital. Esta posibilidad no necesariamente es la afirmación de la vida, en su concepto más simple, sino esa posibilidad que necesitamos para seguir respirando, así sea en la semi asfixia. Siempre hemos buscado trastocar la realidad, destruirla y desenmascararla para habitar en la desfascinación perfecta. En un estado de nostalgia perpetua donde solo la Verdad es la única realidad posible. Víctimas de nuestros propios afanes, nos entregamos a la búsqueda de nuestra libertad, en un juego de relaciones enraízadas en la desesperación. La poesía es la única que puede crear a partir de la desfascinación. La poesía no emplea la realidad y el lenguaje, sino los reinventa. Se desplaza por todos los planos para no ser una mera copia de las emociones. La poesía desborda la realidad, así sea difícil asumir una posición donde la realidad aparente ir más allá de nosotros mismos.

La realidad no destruye al hombre, la realidad no somete mediante las circunstancias, es uno el se que ha quedado maniatado porque no ha aprendido a asumir esa posibilidad vital: vivir en el deslumbramiento constante que significa la poesía. Asumir la poesía es ir hacia todos los límites, así eso signifique cientos de navajas que se pegan a nuestros cuerpos o un delirio constante. [...]
(entrevista realizada por Amalia Gieschen. Agosto 2007.)

ari_lab

palabras del impostor. jorge hurtado. agosto 2009:

3

óxido es un trabajo disperso de casi diez años de enfrentarme contra mí mismo, de encontrar aquello que me golpeaba desde adentro, reordenar el laberinto o aprender a habitarlo hasta encontrarme cara a cara con la bestia, para desde allí contemplar la muerte o la idea de la muerte. Diez años de trabajo disperso, descendiendo hacia los extremos más viscerales de la experiencia vívida y de los tormentos personales, para desde allí arrancar la palabra impoluta, limpia, transparente. Diez años de reencontrarme en la soledad de las habitaciones sin el encanto de las ideas sublimes, sino con un total descreímiento de ideologías totalizantes ni paralizantes. Diez años de reconocerme dentro de mi cuerpo que nunca sucumbió a las noches enfermas ni a los días luminosos dentro de mis viajes a las muchas ciudades dentro de la misma ciudad.

Todo el detritus se fue transformando en un trabajo de trasnochador impenitente, segmento a segmento, cada poema obedecía a un gajo de mi carne y de mi espíritu. Nunca sentí al poema como una tímida palabra o como un arreglo retórico en la hoja en blanco para inocularme dosis estúpidas de vanidad.

El laboratorio personal empezó a llenarse de material inflamable y altamente tóxico, poemas dispersos que quedaban dentro de esa idea de precariedad de nuestra existencia si nos aferramos al yo. Decenas de poemas quedaron expulsados del libro, pertenecían a otra ruta poética de otros menos al impostor en el que me he convertido.

La ruta poética que va desde el reconocimiento de un yo diluyéndose en cada experiencia, en la potencia poética del descenso personal hacia el infierno del yo. En ese punto abismal, donde todos los nexos sucumben el animal poético se encuentra en las afueras, ni exterior ni interior, sino en el limbo desde donde se desplaza a través de la ciudad, desechando todos los cielos subterráneos, desgajándose dentro de una fuerza cuyo centro es un eros doloroso. En ese trance, deja altares de piel sobre otros cuerpos de palabras, sumergiéndose en los laberintos de la crueldad y del amor. Del extravío hasta la posibilidad vital a través de la transparencia, despojado de todo reconocimiento. Muchas voces dentro de un mismo cuerpo disolviéndose hasta encontrar la furia y el vértigo en la poesía. Abándonate…

  

1995...en la serpenteante calle coronada por los ojos de los postes...

1995...en la serpenteante calle coronada por los ojos de los postes...

on/ off

el deseo que ata furioso el extremo delirante del cuerpo
rodeado de sábanas por otros sudores rancios en medio
de la luz rojiza violenta escurriéndose por tus cavidades
axila púbis húmedo
inventa el lenguaje del cuerpo con una boca pegada a la
conexión eléctrica del espasmo
y el amor estalla en las afueras
reclinándose en las cortinas de las habitaciones hasta el final de
la locura en los gritos que se hunden en la sombra hasta
desaparecer en la serpenteante calle coronada por los ojos de
los postes ah el amor siempre está en donde no queremos
verlo
y el deseo es el único amante dentro de los cuerpos que se
deshacen del tiempo
murmurando
gruñendo bestialmente
como el primer animal
conociendo los lados salvajes de la carne sin ninguna moral
que señale con su dedo muerto a quienes entran por las puertas
abiertas por unas manos que rebuscan
en otro cuerpo las máscaras y los rostros desnudos para iniciar
el rito del fuego que se transforma en ceniza— eternamente—
hasta que una colisión fulminante ahogue los gemidos en la
Oscuridad Inevitable del Cuerpo

*********

arranquemos los úteros que nos hicieron nacer

y los salvajes cantan en la Noche Absoluta:

arranquemos los úteros que nos hicieron nacer, los músculos que nos expulsaron desnudos ante un dios ciego y vacío de espíritu.
estamos atrapados en un vientre más atroz. la angustia se transforma en un elixir mágico contra la muerte.
el mundo está quieto.
los colmillos de la bestia se clavan en cuerpos de mujeres jóvenes hasta hacerlas engendrar en hospitales y en casuchas pestilentes donde lo único que existe es una vida que nace sin nacer.
asesinados por el miedo destruimos nuestros cuerpos en campos brutales.
asesinados por el horror inventamos nuevas formas de asesinar y ser asesinados.
y la Madre sigue engendrando sin freno en su cuerpo viscoso. destructiva. materia orgánica bajo una luz artificial.
extremidades que crecen hasta tocar la vía lechosa con la punta de sus garras.
cuerpos devorándose en medio de orgasmos frenéticos luchando contra el devenir…

y los salvajes se detienen en el amanecer, mudos.


En la ciudad de Trujillo, los artistas Susana Aguilar y José Carlos Orrillo, exponen en señal de agradecimiento al elemento que nos brinda todo, la muestra Tierra, en la galería Azur de la Alianza Francesa.

uno

Desde hace varios siglos se ha perdido el vínculo real con la tierra, el vínculo sagrado que iba más allá de la visión de hombre como simple ocupante y usufructuador de lo que en ella existe. Cuando se inició esa ruptura, esa desacralización de los elementos naturales, ha sucedido una creciente destrucción del medio, donde la materia circundante está bajo el dominio de los caprichos humanos, de nuestra voracidad de hijo único bajo el amparo de un dios totalitario y abstracto. 

Se rompió todo vínculo mítico. Se destruyó el sentido de nuestros símbolos que nos unía a la naturaleza. No es una visión retrógrada volver a esos símbolos, redescubrir en nuestro interior la experiencia perdida en nuestra conciencia. Hemos vivido arraigados con los paradigmas de la Idea de progreso, a la idea de evolución, de perfeccionarnos dentro de nuestra ambición desmedida por ocuparlo todo sin medir ninguna consecuencia. Según las ideas religiosas imperantes, desligadas a lo tangible, el ser humano es el centro de la creación, colocándolo sobre todas las cosas, como pequeñas conciencias de un dios que ha dejado un paraíso para beneficio del hombre, lamentablemente para una irracionalidad que lo ha llevado a la devastación desmedida, como si fuese una plaga implacable. 

dos

El camino que tiene el hombre para reencontrarse con esa experiencia perdida en algún quiebre de nuestra conciencia es a través de la experiencia estética. La contemplación es una visión desnuda de la realidad, es mirar sin mirar, es mirar nuestro interior para comprender nuestras impresiones externas. Estas dos palabras: reencontrarse y contemplar, son dos puntos capitales de la muestra de la artista plástica Susana Aguilar y el fotógrafo José Carlos Orrillo, titulada Tierra.

No hay preponderancia de los artistas sobre la naturaleza, es la tierra la que los atrae con su potencia sacra, bajo varios lenguajes como la pintura, la fotografía y el video. El soporte es solamente un vehículo para hacernos descubrir en nuestra conciencia aquel vínculo con ese elemento que sustenta el arraigo desde el inicio de nuestra vida. 

tres

El desierto no es la ausencia de algo, sino la posibilidad de todo. Cuando uno se acerca a la travesía del ser humano en esos medios que dominan el paisaje de la costa peruana, tenemos conciencia del desierto, de esa extensión vasta que nos acerca a la idea de extensión y eternidad, donde pocos cerros se levantan como presencias divinas, como lo vieron los antiguos pobladores de la zona y, tal como ocurrió en la sierra, que nombraron como apus a esos dioses tutelares.

RITO DE RETORNO -Video-instalación

RITO DE RETORNO -Video-instalación

El arte se ha transformado en una especie de medium, al acercarnos a ese rito perdido en la aventura humana del progreso. Sin el arte, la desconexión hubiese sido un trastorno para nuestra especie y para nuestro mundo subjetivo. La exposición Tierra es la confirmación de la necesidad de imponer nuevos ritos, y aproximarnos a la nostalgia por la inocencia perdida. Es un viaje interior… 

Cuatro 

Al fin la mejor manera de viajar es sentir.
Sentirlo todo de todas las maneras.
Sentirlo todo excesivamente,
porque todas las cosas son, en verdad, excesivas,
y toda la realidad es un exceso, una violencia,
una alucinación extraordinariamente nítida
que vivimos todos en común con la furia de las almas,
el centro al que tienden las extrañezas fuerzas centrífugas
que son las psiques humanas en su armonía de sentidos.
 

Fernando Pessoa


 


 

 

1

Desde la adolescencia me atraía el escritor que había roto la frontera de la cordura, aquel que se había acercado a ese imperceptible umbral entre la lucidez y la demencia para vivir en un estado constante de dolor y éxtasis, de sueño y pesadilla. La cercanía del peligro encarnado en sí mismo, lo empujaba sin contemplaciones hacia los extremos de una belleza insospechada. La sentaba en sus rodillas, como escribiría Arthur Rimbaud, y desde allí la fustigaba e injuriaba sin ningún tipo de piedad.

Los escritores que pertenecían a esta suerte de camino al margen, en las afueras de la racional e irracional, vivieron atrincherados en esa soledad máxima desde donde arrojaron la palabra como un certero puñal de honestidad, una metralla de muchas verdades que nos hace replegarnos en nuestro miedo. Muchos se empecinaron en colocarles la marca de “escritor maldito”, y estuvieron rodeados de una anti-santidad seductora, vista solamente desde la otra orilla, desde esa cómoda butaca donde se contempla de lejos como la noche cae sobre aquellas mentes, hasta hacerlos completamente irreconocibles para nuestros ojos llenos de razón. 

 

 2

“Mi poesía es toda medida.
El arte tiene que volver a ser un acto de sinceridad.”

Jacobo Fijman

 

En esa aventura de desarreglos, se encontró Antonin Artaud. Sumergido en una especie de misticismo oscuro, descendió hacia todos sus infiernos para lanzar páginas llenas de desgarro, pero no ese desgarro fácil y amargo, sino aquel que se transforma en un desafío a todos los dioses o, mejor dicho, hacia la idea desesperada sobre dios que tienen los humanos.

Aparte de una lista innumerable de escritores que residieron en el Hotel Locura, sin apartarse de la creación, estuvo Jacobo Fijman, un poeta rumano, que vivió la mayor parte de su vida en el hospital siquiátrico Borda de Buenos Aires, y escribió en 1928, anunciando los años de encierro que vendrían después:  “Demencia, El camino más alto y más desierto”. 

 

 3

"La poesía destruye al hombre/mientras los monos saltan de rama en rama/buscándose en vano a sí mismos" - LMP

  

En esta senda recorrida entre túneles de altas ventanas y decenas de pastillas para controlar su esquizofrenia y el pánico constante, se encuentra el español más raro de aquella península, Leopoldo María Panero. Hace unos años, apareció en un disco doble realizado por los cantantes Enrique Bunbury y Carlos Ann. Ambos decididos a encontrarse con él, partieron a Mondragón para visitarlo. Un día con el poeta fue una experiencia para ambos músicos desconcertante, donde no sabían manejar la situación ante una persona que realmente está con una mitad de su mente dentro de sus pasillos sin ventanas, y la otra, hablando como si fuesen sus interlocutores un pretexto para expresarse, como un punto de fuga. Al final, cuando dejan a Leopoldo detrás de la reja del centro psiquiátrico, él se detiene del camino entre una alameda de árboles hasta el edificio, y se acerca a la reja, donde ellos miraban la escena del hombre solo, y les lanza una frase que los deja justamente dentro de un lugar peor: “sois vosotros los que estáis en la cárcel, yo no”

Leopoldo María Panero ha optado por esa soledad extrema, donde escribe lejos de toda promiscuidad, soportando su noche: “yo que todo lo prostituí, aún puedo/ prostituir mi muerte y hacer/ de mi cadáver el último poema”.

 

4 

Desolación, madre mía,/ Dame tu firmeza.

Martín Adán 

Desde hace unas semanas estuve pensando en él, mientras veía unos videos en la red. Me encontraba encerrado en mis propios límites, acercándome a ese vértigo, ejercitando mi espíritu para encontrarme con aquella parte de mí que me salvaría del horror mismo, pero en ese trance, y lo más extraño fue que en estos últimos cinco días, tres personas diferentes mencionaban indirectamente a Panero.

La experiencia más intensa con L. M. Panero fue en un viaje por la serranía de La Libertad, donde recorrí noches y días enteros por paisajes donde la única palabra que rondaba en mi mente era la desolación. Noches en blanco. Días de intensidad por dentro y por fuera. Nada más tenía conmigo tres libros diversos y su Poesía Completa hasta el 2000, que lo leía tendido junto a los bosques de eucaliptos y de todos los poemas, de las decenas que me dejaron afuera de todo ese paisaje a 8 grados, solo memoricé un poema. Pues, no tengo por vicio aprenderme los poemas o ser una biblioteca ambulante, la poesía se instala en mi interior y mi memoria solo me sirve para hacerme recordar el estremecimiento pero nunca las palabras ni el orden. Pero ante este poema rompí la norma, pero en sí nunca fue una gran proeza:

Suave como el peligro atravesaste un día

con tu mano imposible la frágil medianoche

y tu mano valía mi vida, y muchas vidas

y tus labios casi mudos decían lo que era el pensamiento.

Pasé una noche a ti pegado como a un árbol de vida

porque eras suave como el peligro,

como el peligro de vivir de nuevo.

 

5     

Aunque al final, la locura es una lucha entre el impulso vital y la succión de su contrario, la muerte. Un estado de agonía latente, donde el espíritu humano recorre praderas desoladas, torres de infinitos colores donde un ave del paraíso teje un sendero hacia el caos, barcos que surcan las costas de la mente para encallar sobre una isla, donde el escritor se encuentra totalmente libre de todos, menos de sí mismo. Esa es una de las muchas elecciones, concientes o no, que aun nos queda como humanos, como la última sinceridad. Ir hasta el extremo de nuestras posibilidades.

 

 6

¿ Alguna vez me acercaré a ella?

 

**************

 

 videoteca mínima de LEOPOLDO MARÍA PANERO:

1. DESPUÉS DE TANTOS AÑOS (1994) – Documental de R. Franco sobre Leopoldo María Panero. Recoge testimonios de sus hermanos, quienes dicen muchas cosas duras acerca del poeta y las tensas relaciones con la madre. I, II  y III

 2. UN DIA CON LEOPOLDO (2004)- Vídeo realizado con Enrique Bunbury y Carlos Ann. I, II y III.

3. NEGRO SOBRE BLANCO - Programa de entrevistas de TVE, donde Fernando Sánchez Dragó entrevista a un delirante Leopoldo María Panero. La desesperación y su Beatriz. III,  III y IV.


ESTAMOS EN EL AIRE: Segunda Parte de 80M84RD3R0

ESTAMOS EN EL AIRE: Segunda Parte de 80M84RD3R0

MÁQUINA VERBAL que se acerca a todas las mentes para reconfigurarlas en una lectura que va del sobresalto a la alteración esquizofrénica. Millones de palabras actuando y remezclándose como un artefacto sonoro, combinado capa sobre capa, textura sobre textura, en un ritmo frenético. No hablamos de un disco de música electrónica, ni de un nuevo filme freak y acelerado, sino del libro puro combustible de César Gutiérrez: 80M84RD3R0, leáse bombardero, (Ground Zero, Estamos en el aire y una tercera parte aun no publicada por Norma Editores). 

EN EL PANORAMA de la narrativa peruana, tímida y arraigada en discusiones arcaicas de andinos o criollazos, aparece este libro rugiendo como si fuese un caza en plena acción sobre todas las cabezas, y descarga sin ningún tipo de contemplación el fuego de la poesía dentro de un relato lleno de referencias, de información totalizante de todas las neotribus del mundo. Webdings, la tipografía creada en la época de internet, imágenes que refuerzan el texto como una instalación artística, fragmentos dispersos que uno mismo ensambla como un enorme rompecabezas posmoderno, entrelazando canciones de rock, poemas, falsas noticias y un enorme etcétera de referencias asimiladas por el autor y los lectores. 

FIL 2009 - Julio Ortega, Czar Gutiérrez y Gustavo Gorriti.

FIL 2009 - 1 de agosto - Julio Ortega, Czar Gutiérrez y Gustavo Gorriti.

¿ DE QUÉ MANERA COMPRENDEREMOS nuestro mundo contemporáneo, que cada vez se hace una combinación de redes que se entremezclan para asfixiarnos? ¿ Cómo podremos acercarnos a esta nueva era iniciada un 11 de septiembre del 2001, con la destrucción del World Trade Center? Hace años la literatura de ciencia-ficción originó una nueva narrativa con Philip K. Dick, donde el futuro no era el triunfo del progreso ni el hombre feliz dominando las praderas electrónicas, sino un futuro próximo de la gran destrucción de todas las utopías, un Apocalipsis del sueño posmoderno. La ficción no nos ayudó a comprender pero sí nos acercó a la catástrofe. 

El impulso creativo de Gutiérrez se convirtió, ante estado de caos,  en una máquina asimiló la religión, la pornografía, las catástrofes nucleares, los sentimientos en zozobra, la destrucción masiva: Iraq, Hiroshima, Afganistan, las drogas de diseño, la disolución del sujeto para ser muchas voces dentro de un texto que crece y crece en una intensidad de onda expansiva y poética, hasta superar el presente y situarse en una época de cyborgs y clones. 

Así, nosotros los lectores, convertidos en blanco para esta nueva narrativa, ¿ quiénes se salvarán de este ataque sorpresa?… 

Dos aviones se cruzan en el aire…

 

PD.  En la reciente Feria Internacional del Libro – Lima 2009, participó en la presentación del libro detrás de la de.construcción electrónica el proyecto sonoro de Trujillo Jardín Solar .

 

publicado en el diario La Primera - Edición Trujillo. Jueves 6 de agosto del 2009


quema de libros

Las páginas en castellano sobre Martin Heidegger y Jacques Dérrida han sido dadas de baja por completo desde hace más de cinco meses por orden de la Cámara de Libro de Argentina, quien demandó al administrador de ambos sitios, el profesor argentino Horacio Potel. Felizmente se salvó Friedrich Nietzsche, por haber superado el tiempo de caducidad de los derechos de autor.

Según la nota publicada en nietzscheana bajo el título de Docente denunciado por la Cámara Argentina del Libro:

El abogado Raúl Alejandro Ochoa, apoderado de la Cámara Argentina del Libro, inició una causa criminal contra el profesor de filosofía Horacio Potel por infracción a la ley 11.723 de propiedad intelctual. Potel es el creador de los sitios Nietzsche en Castellano (www.nietzscheana.com.ar), Heidegger en Castellano (www.heideggeriana.com.ar) y Derrida en Castellano (www.jacquesderrida.com.ar).

Estos sitios ofrecían una completa relación de los textos, vida y obra de los tres filósofos, además de fotos, biografías, comentarios y enlaces. El más antiguo es el de Nietzsche, que cuenta desde su inicio y hasta hoy con más de cuatro millones de visitas. El buscador Google sitúa a los tres sitios entre las primeras respuestas a las búsquedas por nombre de los autores.

[...]
Las páginas Derrida en Castellano y Heidegger en castellano fueron vaciadas de sus contenidos por el propio Potel. Los enlaces que iban a los textos hoy muestran la leyenda “Este sitio ha sido desactivado debido a una acción judicial iniciada por la CÁMARA ARGENTINA DEL LIBRO

[...]

Potel entiende a los sitios como “Bibliotecas públicas on line”. “Nunca lucré ni tuve la intención de lucrar con la publicación de las páginas. En 1999 (cuando empecé con el sitio Nietzsche en Castellano) estaba fascinado por las infinitas posibilidades que la red ofrece para el intercambio de conocimientos.Estos sitios son mi mejor obra, y para mí es trágico haber tenido que removerlos. Son el fruto de muchísimo trabajo y fueron totalmente financiados por mí. No entiendo por qué tanta necesidad punitiva por parte de una corporación (se refiere a la CAL) que dice defender la lectura, la educación y la cultura”.

[...]