Vila Matas y su fanatismo desmesurado por la literatura

15Mar10

 

“Me he vuelto un escritor realista. A mi manera, claro. Hay muchos tipos de realismo.”

 

Joyce y el otro Vila Matas

 

 

En una nueva casa editorial, Enrique Vila-Matas publica Dublinesca (Seix Barral,2010.) Dublin se ha convertido en la ciudad más literaria por ser el territorio donde se desplaza Leopold Bloom en la novela que ha sido la ruptura de todas las tradiciones narrativas, asimilándolas en un solo libro, Ulysses, de James Joyce En esta ciudad, que vio nacer la literatura del siglo XX, sitúa Vila-Matas a un editor aburrido que ha emprendido un viaje para celebrar el Bloomsday, desde donde reflexiona sobre la literatura y el fin de la era Gutenberg. V-M comenta de su propio libro:

Dublinesca –le digo a ese amigo- es una especie de paseo privado a lo largo del puente que enlaza el mundo casi excesivo de Joyce con el más lacónico de Beckett y que a fin de cuentas es el trayecto principal de la gran literatura de las últimas décadas: el que va de la riqueza de un irlandés a la deliberada penuria del otro; de la era Gutenberg a google; de la existencia de lo sagrado (Joyce) a la era sombría de la desaparición de Dios (Beckett), de lo epifánico a la afonía…

 

Dublin. Territorio literario.

Con este libro, Vila Matas se convierte en un fanático desmesurado de la literatura, pero a diferencia de su personaje, a él nunca lo arruinó. Como ya lo ha demostrado en sus anteriores libros, la literatura es una zona donde aun no se han agotado todas las posibilidades, aun es aquella realidad convertida en un punto de partida para la ficción. Y como el personaje de El Mal de Montano, aunque intente liberarse de este fanatismo, de esta enfermedad cercana a uno de los fundamentalismos más raros de la historia, imagina que se convertiría en carne y hueso en Literatura, “es decir, me convertiría en literatura que vive amenazada de muerte a comienzos del siglo XXI: encarnarme pues en ella e intentar preservarla de su posible desaparición reviviéndola por si acaso en mi propia persona…”(El mal de Montano, pág. 63) Y esta vez pareciese que ese deseo alocado juega su doble juego de salvar al creador, al escritor que sumido en una enfermedad real, y que intenta renacer a través de la escritura.

P. Es la novela de un viaje, y en cierto modo el viaje es una huida, un viaje interior…

R. Existe un sueño premonitorio que sí pertenece a mi realidad. Lo tuve hace tres años en el hospital, cuando estuve gravemente enfermo. Fue de una impresionante intensidad. Soñé que me encontraba en Dublín, ciudad en la que no había estado nunca, y que había vuelto a beber y que estaba en el suelo, en la puerta de un pub, llorando de una forma muy emocionante. Lloraba abrazado a mi mujer, lamentando haber regresado al alcohol. La intensidad venía de que en el sueño, en el abrazo con mi mujer, estaba concentrada, con gran densidad, una idea de renacimiento. Me estaba recuperando en el hospital y fue como si tocara la verdadera vida por primera vez. Pero no he logrado transmitir toda la intensidad. Una prueba más, si quieres, de eso que se conoce como la imposibilidad de la escritura… A los pocos meses viajé a Dublín y no di con el lugar exacto del sueño. Pero lo recordaba con una precisión asombrosa. No estaba allí, o no supe verlo. (Entrevista a V-M, en El País.14.03.2010)

En la entrevista aparecida en el diario El País, V-M responde como un sobreviviente a su propia ansia de cada vez ser otro, como si después de cada libro mutase en un diferente V-M, mandado a una especie de Solaris al predecesor de sí mismo, para no repetirse más. Pero uno vuelve siempre a ser aquel que fue, de manera irremediable, por una extraña nostalgia  o porque muchas veces es la única compañía que puede ha heredado lo que ha sido nuestro tránsito, nuestro viaje interior. Desde esta distancia V-M escribe cada libro, con el mismo carácter, y espero además que este lector también sea otro antes de entrar a esa novela, y al final sienta que es otro el que se queda dentro de Dublinesca, para luego ser aquel que camina imaginándose que ha ingresado a un extraño final…

foto de vila matas: http://www.enriquevilamatas.com

 


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One Response to “Vila Matas y su fanatismo desmesurado por la literatura”

  1. Estoy leyendo

    EL MAL DE MONTANO

    y

    estoy muy enfermo


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