la cárcel imposible – jorge hurtado

23Jun11

work in progress. un viaje. el i ching. la velocidad de las cosas y del cuerpo. el bardo todol en la cotidianidad de un hombre que asoma su rostro todos los días frente a un espejo para reconocerse como Otro, no aquel que escribe ni que intenta ingresar a la cárcel imposible del Lenguaje. el deseo como una enfermedad que crece hasta invadirlo todo y anclarnos en la ilusión. el deseo que se enciende como campos en llamas. el amor como un acto de violencia, al igual que todo lo que nace. 6 poemas de la primera parte, de cuatro: la arquitectura del deseo.

I. ARQUITECTURA DEL DESEO

Cada ciudad recibe su forma del desierto al que se opone.
   Italo Calvino

uno

en mi sala no hay ningún espejo solo un sofá rojo y cientos de retazos de mi cuerpo dispersos en el suelo. espero que ella aparezca y atraviese todos los velos de piel humana. llevo años sentado en este sofá aguardando que la catástrofe suceda: 

y empecé a nombrarla con todos los nombres que usaban los primeros hablantes para nombrar al fuego

su vientre era un universo líquido que paría las pesadillas de cables de clonaciones en piscinas pestilentes en la arquitectura de edificios humanos que sucumbían en cada época de lluvia que azotaba los campos donde la sangre regaba las llamas del fuego en pleno crepúsculo 

su vientre poseía mi cuerpo y su cuerpo poseía millones de cuerpos flotando como si fuese una gran avenida arrasada por un bombardeo donde nacía a cada instante lo Indeterminado, aquello que se asemejaba a su reflejo bajo un cristal afiebrado de soles muertos. 

su vientre era mi vientre y su sexo era mi sexo de donde brotaba el semen para engendrarme después que mi muerte me haya ocultado los misterios de los órganos que se dibujan bajo la ropa cuando he traspasado el tránsito de la oscuridad hacia la otra Oscuridad que se abre lejos de los ríos donde descienden cada día las voces de los liberados de su curso de la perdición en automóviles que se disipan en túneles abiertos por los postes fantasmales chorreantes de luz amarilla sobre el asfalto en el plexo de tierra que habitamos

***

entonces ella aprendió a llevar el sabor de la sangre sobre sus labios como una rosa despedazada
y yo junto a los látigos de acero de las viejas fábricas aprendía que la velocidad era nuestra forma menos aburrida de morir

dentro del fuego tejimos nuestras ciudades imaginarias
acorazamos los cielos
y recorrimos nuestro territorio sobre la ruina de otro territorio
que imaginamos dentro de nuestros cuerpos que han dejado de ser la sucesión incesante de moléculas que mueren dentro de sí mismas

desaparecimos bajo las estelas de ácido que caían sobre
los territorios líquidos
y nuestras lenguas eran devoradas por el deseo y la rebeldía

: yo poseeré aquello que llamas coitus  Transnocharé con todos tus cuerpos Regaré con veneno las orquídeas que aparecen bajo tus párpados
dibujando oscuros paraísos
y me llamarás Mater impura como aquel deseo
que lleva a perturbar las noches
todas las noches
junto a los fascinantes abismos de tus silencios
que han entrado constantemente
al rito de la desaparición

***

en sus labios el deseo crecía como una enfermedad

devastaba el lenguaje o mejor dicho el lenguaje era ella
avanzando hacia la catástrofe de mi desnudez

estaba a punto de iniciar una nueva travesía
a través de su cuerpo
cientos de territorios nacían en la luz del amanecer tejido con innumerables mares de sudor
y ella se transformó en acantilados golpeados por el mar

la geografía de un desierto costero cincelado en una ceremonia extinta:

millones de fragmentos de un planeta desolado
bañados por el deseo bajo olas de mercurio

***

Y esto has soñado/ imaginado/ resampleado:

íbamos en las carreteras en pleno amanecer
y la neblina era un muro atravesado por la imposible luz del vehículo.
el mar quieto bajo el horizonte.
crispado sobre una motocicleta a toda velocidad un hombre
asciende por el aire hasta estallar contra la negrísima lengua
de asfalto. flores rojas nacieron bajo el vientre de la tierra.
un coyote pasa raudo sobre el cuerpo
y husmea el corazón disecado dentro de un frasco
morado y gime asaltado por el estremecimiento del dolor.
mira las sucesiones de vidas a través de los cristales
regados sobre la frágil piel del ángel exterminado

empieza su viaje hacia la liberación
la velocidad ha disuelto su cuerpo en millones de partículas invisibles
tragadas por la antimateria de la pesadilla
por la luz infinita de la vacuidad
donde todo se funde la velocidad el cuerpo la sangre
la memoria de un continente nunca acabado
la chaqueta de cuero los ojos atrapados en la redondez del casco
las habitaciones suspendidas en los desiertos
la naturaleza informe de un país al norte del nuestro
todo era tragado por la multiplicación precisa de la extinción

:no reconocerás la luz que crece fuera de todas las ciudades
solo serás oscuridad
 
y otra vez la conciencia se vuelve visible
la velocidad atraviesa en miles de haces de luz tu sueño hasta hacerte volver en ti
y retornar al mismo lugar desde donde mencionaste mi nombre
y toda la realidad era un canal muerto:
el chillido molesto de un televisor encendido en un hotel en la carretera
un canal muerto para el sueño que tenemos que hacer estallar para mirarnos
por enésima vez y descubrir nuevamente el lenguaje después de la pesadilla.

***

el horizonte es un fulgor que todo lo deshace en ecuaciones irracionales
casi inmaterial como una partícula suspendida en el vacío
como un pedazo de carne atravesando un campo negativo sobre tu saliva invisible al mismo tiempo como chet baker tocando en un bar de todas las fronteras antes que la luz recorra cada fragmento de tu cuerpo y todo sea un incendio el último incendio porque este será la última vez que veas una sombra un espejismo sobre el horizonte porque  ya no existirá más amaneceres sobre la tierra. Ahora entiendes esta arquitectura del deseo. Estas blandas formas y líneas que hemos levantado sobre los arenales como un laberinto del cual nunca saldremos, nuestra cárcel imposible que escarba el subsuelo la piel las palabras el símbolo de una rosa dibujada en un espejo y que se multiplica en tus ojos en tus labios que han nacido hace poco tiempo del agua sin memoria del agua que acaricia los ríos de Heráclito y se revelan sobre la tierra y el barro de tus gestos en los píxeles de una carretera que te ha deshecho en miles de fragmentos como un aviso gigantesco fuera de la ciudad que atravesabas mientras me reconstruías violentamente con la memoria  y eras la luz y la velocidad atravesando cada una de mis palabras. Inventabas el recorrido en mis pulsiones detrás de una ventana y trazaste las trayectorias en el mapa de una pantalla para imaginar que podías atravesar cada uno de mis poros de mis puntos de fuga de la invisibilidad de las emociones cuando todo ya pertenece a una matemática imposible del deseo o del amor o de algo más atrozmente bello de aquel edificio levantado magnífico sobre tu ombligo o tu espina dorsal conectada a un terminal fuera de la realidad.

dos: después de la pesadilla

 inventar tu cuerpo es inventar miles de habitaciones y miles de muertes…

foto: Jan Saudek

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